Familiares del albañil Andrés Núñez, torturado hasta morir por policías en 1990 en la ciudad de La Plata, reclamaron hoy a la Justicia que reactive la búsqueda de un efectivo prófugo hace 29 años por el hecho, por el que ya fueron condenados otros tres uniformados.

Familiares del albañil Andrés Núñez, torturado hasta morir por policías en 1990 en la ciudad de La Plata, reclamaron hoy a la Justicia que reactive la búsqueda de un efectivo prófugo hace 29 años por el hecho, por el que ya fueron condenados otros tres uniformados.

Se trata de Pablo Martín Gerez, uno de los principales imputados por el crimen del albañil, y a quien, según denuncia la familia de la víctima, “hoy no lo busca nadie”.

“La causa sigue abierta y hay dos fallos de la Suprema Corte de Justicia bonaerense que dicen que si bien no es un delito de lesa humanidad, es una grave violación a los derechos humanos y no puede prescribir y tienen que buscar a Gerez”, precisó Mirna Gómez, viuda de Núñez, durante un acto en una plazoleta de las calles 13 y 60, de La Plata, al cumplirse hoy 29 años de las torturas y muerte del albañil.

Para la familia de la víctima, “el policía prófugo es el que comandó a los cuatro policías que secuestraron a Andrés” y destacan que “consta en el expediente que en el 2009, Gerez presentó un escrito, firmado por él, en el que pedía la prescripción, es decir que en esa fecha estaba vivo y en el país”.

El policía era oficial inspector de la Brigada de La Plata, y como tal comandó el grupo operativo que en septiembre de 1990 secuestró, torturó y desapareció al albañil de su casa de Villa Elvira.

“Gerez aportó la conexión para, junto al comisario Mario ‘Chorizo’ Rodríguez, proveer el campo de aquella localidad donde descuartizaron, quemaron y enterraron a Andrés, y que era custodiado por un primo suyo”, recordó Mirna.

Secuestro, torturas y muerte

El 28 de septiembre de 1990, Núñez, casado y con una hija, fue secuestrado en su casa de la localidad platense de Villa Elvira por un grupo de policías que lo redujo y trasladó a la brigada ubicada en calle 61, entre 12 y 13, donde fue golpeado y torturado para que se declarara culpable del robo de una bicicleta, hecho que no había cometido.

A raíz de las torturas, Núñez falleció y su cuerpo fue posteriormente quemado en un campo de la ciudad de General Belgrano, donde lo encontraron e identificaron posteriormente los expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Durante cinco años, la familia no pudo hallar sus restos, hasta que uno de los policías implicados, José Daniel Ramos, colaboró en la causa para beneficiarse e indicó el lugar donde estaba el cadáver.
Por el hecho fueron condenados a perpetua otros tres policías: Victor Dos Santos, Alfredo González y Luis Ponce.