El Bioparque platense sigue sin fecha de reapertura y en el medio perdió uno de sus ejemplares exóticos más queridos: la chimpancé Judy, quien a los 37 años fue encontrada sin vida en su hábitat.

Según se informó, la muerte del animal provocó tristeza y sorpresa, porque el lunes no presentó síntomas de algún problema de salud y pasó la jornada con normalidad. Judy había llegado en febrero de 2001. Había arribado a la provincia de Formosa desde su lugar de origen, Sierra Leona, África, a través del tráfico ilegal. Luego, cuando ya no podían mantenerla, sus cuidadores la entregaron al zoológico local.

¿Cuáles son los pasos a seguir ahora?: se aguarda el resultado de los estudios que realizarán en el laboratorio de la facultad de Veterinarias local, que establecerán con precisión las causas de la muerte. Esos resultados definitivos pueden demorar unas 72 horas, aunque hay chances de que se extienda ese plazo. Ayer, cuidadores y ex cuidadores pidieron su cuerpo para cremarla. La consideran “sujeto con derechos, por lo cual debe recibir una respetuosa despedida”.

Sin embargo, Alejandro Serena, director del Bioparque, dijo que “la decisión debe tomarla Fauna de la Provincia. Habitualmente, al tratarse de un animal exótico es objeto de estudio y puede ser llevada al Museo de Ciencias Naturales o de la facultad de Veterinarias. “Hasta anoche, Judy estuvo jugando con su cuidador, se alimentaba con normalidad, no tenía síntomas de ningún malestar, por lo que suponemos que falleció por causas naturales”, detalló Serena.

Se trataba de una hembra de chimpancé común (Pan troglodytes). Con 37 años es considerada un ejemplar joven, ya que en cautiverio pueden vivir hasta 50 años, explicaron en el predio del Paseo del Bosque. Martín Davis, presidente de la Fundación Zoo Arca de La Plata, organización sin fines de lucro integrada por trabajadores y ex trabajadores del Zoo de La Plata, contó que “Judy era un ser casi humano, los humanos que la cuidábamos éramos su familia y lo que pedimos a las autoridades del Zoológico es que nos den su cuerpo para que podamos cremarla y en un futuro arrojar sus cenizas en Africa”.

“No queremos que desmembren su cuerpo, Judy era un familiar más y como tal merece que no se la trate como una cosa”, insistió Davis, quien confió que “un nuevo paradigma que valora a los animales como sujeto de derechos posibilite concretar esa despedida para Judy”.

Ahora, todas las miradas están puestas en Tommy, el macho que compartió 18 años con la chimpancé que falleció ayer, ya que al perder a su compañera puede modificar exponencialmente su comportamiento. Un detalle: ambos ejemplares iban a ser trasladados a un santuario entre 2014 y 2015, pero por trabas burocráticas esa iniciativa quedó trunca.