Familiares y amigos de Johana Ramallo, la joven de 23 años desaparecida en 2017 en un presunto caso de trata de personas y cuyos restos fueron encontrados en abril en Berisso, realizaron una suelta de globos frente a los juzgados federales de La Plata en reclamo de justicia.

La secretaria de Género de la Facultad de Periodismo de la Universidad platense, Flavia Delmas, quien acompaña en su reclamo a Marta Ramallo, madre de Johana, explicó que “la suelta de globos es un ejercicio de memoria para que no se olviden de Johana”.

“Hoy hace dos años y un mes que volvemos a manifestarnos para decir que es necesario que se encuentre a los responsables del feminicidio, y digo feminicidio porque esa palabra incluye la impunidad del Estado”, cuestionó Delmas.

“Si la justicia ordinaria se hubiese abocado a la búsqueda de Johana no como alguien que se había ido por su cuenta, sino como víctima de una red de trata y proxenetismo, otra sería la historia”, advirtió, a más de dos años de la desaparición de la joven.

“Exigimos que se siga buscando a los responsables, que están en la causa mencionados desde el primer momento”, agregó y recordó que “aún no se halló la totalidad del cuerpo de Johana, que fue desmembrado, lo que habla del nivel de crueldad que tienen estos sujetos, que gozan de amparo e impunidad”.

Johana Ramallo fue vista por última vez cuando salió de su casa de La Plata el 26 de julio de 2017 a las 17 y le dijo a su mamá que volvería “entre las 20.30 y las 21”, pero nunca regresó.

La última imagen suya fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio situada en las calles 1 y 63 de La Plata, en la que se la ve entrando a un baño ese mismo día, poco después de salir de su casa.

En agosto de 2018, las pesquisas hallaron restos humanos en la zona de Palo Blanco, en la ciudad de Berisso, y un análisis realizado por peritos del Servicio Huella Genética de la Universidad de Buenos Aires demostró en abril de este año que pertenecían a Johana.

La madre de la joven insistió en que “hay que encontrar a los responsables, porque a su hija la desaparecieron”.

“Ella no murió, la mataron. No fue sola y se descuartizó en un descampado, a Johana la descuartizaron y la tiraron al lado de un arroyo y lo único que pido es que encuentren a los culpables”, completó.