Ambos asaltos ocurrieron en la noche del miércoles. El primer episodio fue en 10 entre 34 y 35, de donde huyeron en un Peugeot 308 que abandonaron en 500 entre 8 y 9, tras sustraer un Volkswagen Up

En el término de 45 minutos, una banda de cuatro delincuentes armados cometió dos asaltos prácticamente calcados, que tuvieron como víctimas a un vecino de Barrio Norte y a otro de Villa Castells, en Gonnet. Horas más tarde, en el contexto de la inseguridad que golpea a todos los barrios, un hombre fue atacado a puñaladas en el Centro por un ladrón decidido a todo para quedarse con su mochila, su campera y la plata.

Según la información que este diario pudo recabar a través de testimonios de algunos vecinos y de fuentes policiales, el caso de barrio Norte sucedió en 10 entre 34 y 35 a las 8 de la noche del miércoles, cuando un hombre de entre 65 y 70 años llegó a su vivienda y tras bajar de un Peugeot 308 para abrir el portón del garaje, fue abordado por entre dos y tres delincuentes.

Guillermo (58), que vive en ese barrio, contó que el damnificado “ni siquiera alcanzó a activar el llavero de la Alarma Vecinal” instalada en esa cuadra. “Menos mal que no lo hizo, porque si comenzaba a sonar la sirena y se encendían los reflectores, podrían haberle pegado un tiro”, señaló. Aseguró saber que al momento del atraco “dentro de la casa se encontraba la esposa” de la víctima, pero “por suerte estos ladrones decidieron no entrar”. Acotó que “le llevaron el auto y creo que le pidieron además dinero, aunque ignoro si le dio la plata que tenía en los bolsillos”.

Según Guillermo, otro vecino le dio a la víctima “un vaso con agua para que pudiera sobreponerse del susto que sufrió y lo acompañó a radicar la denuncia en la comisaría Segunda. Más tarde, el auto robado apareció abandonado en Gonnet”. Una mujer que vive en la misma cuadra del asalto, que pidió no ser identificada, reveló al respecto que “dos de los delincuentes caminaban por la vereda de la casa y otros dos lo hacían por la de enfrente. Cuando este hombre bajó de su coche, los que estaban a unos metros suyo se le fueron encima, lo empujaron y le sacaron el auto”, indicó.

La señora dijo que ese episodio no fue un caso aislado. “Hace dos años que hay inseguridad en esta zona”, reflejó. Y no pasó por alto que “hay una familia de ‘ocupas’ que tiene tomada una casa en 34 entre 10 y 11”, a quienes vinculan con la seguidilla de robos “en viviendas del barrio”, amplió en una charla con este diario.

Asimismo, sostuvo que “a dos hijos de esta familia los detuvieron hace unos meses y desde ese entonces aflojaron un poco los robos”, aunque, según la mujer, la preocupación vecinal por este tema se mantiene intacta. Por eso a nadie resulta extraño que varios habitantes del lugar hayan decidido “instalar la Alarma Vecinal y crear un grupo de WhatsApp con el que vamos comunicándonos las novedades sobre robos o movimientos sospechosos”.